jueves, 25 de agosto de 2016

“La Elegancia del Erizo” Muriel Barbery


Quien siembra deseo, recoge opresión
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Aparentemente, de vez en cuando los adultos se toman el tiempo de sentarse a contemplar el desastre de sus vidas. Entonces se lamentan sin comprender y, como moscas que chocan una y otra vez contra el mismo cristal, se inquietan, sufren, se consumen, se afligen y se interrogan sobre el engranaje que los ha conducido allí donde no querían ir.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Nadie parece haber caído en la cuenta de que si la existencia es absurda, lograr en ella un éxito brillante no tiene más valor que fracasar por completo. Simplemente es más cómodo. O ni siquiera: creo que la lucidez hace amargo el éxito, mientras que la mediocridad alberga siempre alguna esperanza.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

En el fondo, estamos programados para creer en lo que no existe, porque somos seres vivos que no quieren sufrir. Por ello empleamos todas nuestras energías en convencernos de que hay cosas que valen la pena y que por ellas la vida tiene sentido.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

¿Qué es una aristócrata? Una mujer a la que la vulgaridad no alcanza pese a acecharla por todas partes.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

La política. Un juguete de niñatos ricos, y no se lo prestan a nadie.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Yo no quiero por mujer a una de esas ingenuas que en el fondo no son sino unas desvergonzadas y, detrás de su cara bonita, no tienen más cerebro que un mosquito. Quiero una mujer fiel, una buena esposa, una buena madre y una buena ama de casa. Quiero una compañera apacible y segura que permanecerá a mi lado para apoyarme. A cambio, de mí puedes esperar que sea serio en el trabajo, tranquilo en el hogar y tierno cuando convenga serlo. No soy un mal hombre y lo haré lo mejor que pueda.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

El único interés que presentan los gatos es el de ser objetos decorativos con capacidad de movimiento.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

“Los que saben hacer las cosas, las hacen; los que no saben, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar, enseñan a los que enseñan, y los que no saben enseñar a los que enseñan, se meten en política”. Lo que esta frase quiere decir no es que los incompetentes tengan un lugar bajo el sol, sino que no hay nada más difícil e injusto que la realidad humana: los hombres viven en un mundo donde lo que tiene poder son las palabras y no los actos, donde la competencia esencial es el dominio del lenguaje. Eso es terrible porque, en el fondo, somos primates programados para comer, dormir, reproducirnos, conquistar y asegurar nuestro territorio, y aquellos más hábiles para todas esas tareas, aquellos entre nosotros que son más animales, ésos siempre se dejan engañar por los otros, los que tienen labia pero serían incapaces de defender su huerto, de traer un conejo para la cena y de procrear como es debido. Es un terrible agravio a nuestra naturaleza animal, una suerte de perversión.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Toda la fenomenología se asienta sobre esta certeza: nuestra conciencia reflexiva, marca de nuestra conciencia ontológica, es la única entidad en nosotros que vale la pena estudiarse pues nos salva del determinismo biológico
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Cuando la enfermedad entra en un hogar, no se apodera sólo de un cuerpo, sino que teje entre los corazones una tela oscura que entierra toda esperanza. Como el hilo de una telaraña que se enredara alrededor de nuestros proyectos y de nuestro aliento, la enfermedad, día tras día, devoraba nuestra vida.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery
  
Cuánto mejor sería si compartiéramos unos con otros nuestra inseguridad, si todos juntos nos adentráramos en nosotros mismos para decirnos que las judías verdes y la vitamina C, si bien alimentan al animal que somos, no salvan la vida ni sustentan el alma.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

A ella no se le habría ocurrido espontáneamente que alguien pudiera tener necesidad de silencio. Que el silencio sirva para ir al interior de uno mismo, que sea necesario para aquellos a los que no nos interesa únicamente la vida exterior, no creo que pueda comprenderlo porque su propio interior es tan caótico y ruidoso como una calle llena de coches.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Hace tiempo que me he dado cuenta de que los psicólogos son grandes humoristas que se creen que la metáfora es cosa de gente muy sabia. En realidad, está al alcance de cualquier mocoso de 11 años.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

El ritual del té, esta repetición precisa de los mismos gestos y de la misma degustación, este acceso a sensaciones sencillas, auténticas y refinadas, esta licencia otorgada a cada uno, sin mucho esfuerzo, para convertirse en un aristócrata del gusto, porque el té es la bebida de los ricos como lo es de los pobres, el ritual del té, pues, tiene la extraordinaria virtud de introducir en el absurdo de nuestras vidas una brecha de armonía serena.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Cuando digo malvado, no me refiero a que sea malo, cruel o despótico, aunque también un poco. No, cuando digo que es «un malvado de verdad», quiero decir que es un hombre que ha renegado tanto de lo que puede haber de bueno en él que parece un cadáver aunque aún esté vivo. Porque los malvados de verdad odian a todo el mundo, desde luego, pero sobre todo se odian a sí mismos. ¿No os dais cuenta, vosotros, cuando alguien se odia a sí mismo? Ello lleva a estar muerto sin dejar de estar vivo, a anestesiar los malos sentimientos pero también los buenos para no sentir la náusea de ser uno mismo.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Esos días uno necesita desesperadamente el Arte. Aspira con ardor a recuperar su ilusión espiritual, desea con pasión que algo lo salve de los destinos biológicos para que no se excluya de este mundo toda poesía y toda grandeza.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

La camelia sobre el musgo del templo, el violeta de los montes de Kyoto, una taza de porcelana azul, esta eclosión de la belleza en el corazón mismo de las pasiones efímeras, ¿no es acaso a lo que todos aspiramos? ¿Y lo que nosotros, civilizaciones occidentales, no sabemos alcanzar? La contemplación de la eternidad en el movimiento mismo de la vida.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Me hicieron, por la guerra y por la paz, tantos reproches... Pero todo llegó a su tiempo... Todo llega cuando tiene que llegar para quien sabe esperar…
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

La Civilización es la violencia domeñada, la victoria siempre inconclusa sobre la agresividad del primate. Pues primates fuimos y primates somos, por mucha camelia sobre musgo de la que aprendamos a gozar. He ahí la función de la educación. ¿Qué es educar? Proponer sin tregua camelias sobre musgo como derivativos de la pulsión de la especie, porque ésta no cesa jamás y amenaza sin tregua el frágil equilibrio de la supervivencia.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

La facultad que tenemos de manipularnos a nosotros mismos para que no se tambaleen lo más mínimo los cimientos de nuestras creencias es un fenómeno fascinante.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Vivir, morir: no son más que consecuencias de lo que se ha construido. Lo importante es construir bien. Por ello, me he impuesto una nueva obligación: voy a dejar de deshacer, de derribar, y me voy a poner a construir. Hasta de Colombe haré algo positivo. Lo que cuenta es lo que uno hace en el momento de morir y quiero morir construyendo.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Si olvidas el futuro pierdes el presente, sabe construir el presente, y cuando no se sabe construir el presente, uno se dice a sí mismo que podrá hacerlo mañana y entonces ya está perdido porque el mañana siempre termina por convertirse en hoy, ¿lo entendéis? De modo que sobre todo no hay que olvidarlo. Hay que vivir con la certeza de que envejeceremos y que no será algo bonito, ni bueno, ni alegre. Y decirse que lo que importa es el ahora: construir, ahora, algo, a toda costa, con todas nuestras fuerzas. Tener siempre en mente la residencia de ancianos para superarse cada día, para hacer que cada día sea imperecedero. Escalar paso a paso cada uno su propio Everest y hacerlo de manera que cada paso sea una pizca de eternidad. Para eso sirve el futuro: para construir el presente con verdaderos proyectos de seres vivos.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Nunca vemos más allá de nuestras certezas y, lo que es más grave todavía, hemos renunciado a conocer a la gente, nos limitamos a conocernos a nosotros mismos sin reconocernos en esos espejos permanentes. Si nos diéramos cuenta, si tomáramos conciencia del hecho de que no hacemos sino mirarnos a nosotros mismos en el otro, que estamos solos en el desierto, enloqueceríamos. Cuando mi madre le ofrece tejas de la pastelería Ladurée a la señora de Broglie, se cuenta a sí misma la historia de su vida y se limita a mordisquear su propio sabor; cuando papá se bebe su café y se lee su periódico, se contempla en un espejo al estilo del método Coué; cuando Colombe habla de las conferencias de Marian, despotrica sobre su propio reflejo; y cuando la gente pasa delante de la portera, no ve más que vacío porque se trata de otra persona, no de ellos mismos. Yo suplico al destino que me dé la oportunidad de ver más allá de mí misma y de conocer a la gente.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

El Arte es la vida, pero con otro ritmo.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Pues bien, habiendo leído a Jakobson, se antoja evidente que la gramática es un fin y no sólo un objetivo: es un acceso a la estructura y a la belleza de la lengua, y no sólo un chisme que sirve para manejarse en sociedad.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Les sorprendería saber de lo que habla la gente humilde. Prefiere las historias a las teorías, las anécdotas a los conceptos, las imágenes a las ideas. Lo cual no es óbice para filosofar. Así, ¿somos acaso civilizaciones tan carcomidas por el vacío que sólo vivimos en la angustia de la carencia? ¿Sólo disfrutamos de nuestros bienes o de nuestros sentidos cuando estamos seguros de que disfrutaremos más aún? Quizá los japoneses sepan que sólo se saborea un placer porque se sabe que es efímero y único y, más allá de ese saber, son capaces de construir con ello sus vidas.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

En japonés, el término wabi significa «una forma desdibujada de lo bello, una clase de refinamiento disfrazado de rusticidad».
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

A mí me parece que si toma antidepresivos no es para aliviar sus angustias, sino para soportar el psicoanálisis.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Voy a decir una banalidad, pero la inteligencia, en sí, no tiene ningún valor ni ningún interés. Personas inteligentísimas consagraron su vida a la cuestión del sexo de los ángeles, por ejemplo. Pero muchos hombres inteligentes tienen una especie de virus: consideran la inteligencia como un fin. Sólo tienen una idea en la cabeza: ser inteligentes, lo cual es muy estúpido. Y cuando la inteligencia se toma por un objetivo, funciona de manera extraña: la prueba de que existe no reside en el ingenio y la sencillez de sus frutos, sino en la oscuridad de su expresión. De lo que se deduce: más vale ser un monje pensante que un pensador posmoderno.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Siempre está la vía de la facilidad, aunque me repugne seguirla. No tengo hijos, no veo la televisión y no creo en Dios, todas estas sendas que recorren los hombres para que la vida les sea más fácil. Los hijos ayudan a diferir la dolorosa tarea de hacerse frente a uno mismo, y los nietos toman después el relevo. La televisión distrae de la extenuante necesidad de construir proyectos a partir de la nada de nuestras existencias frívolas; al embaucar a los ojos, libera al espíritu de la gran obra del sentido. Dios, por último, aplaca nuestros temores de mamíferos y la perspectiva intolerable de que nuestros placeres un buen día se terminan. Por ello, sin porvenir ni descendencia, sin píxeles para embrutecer la cósmica conciencia del absurdo, en la certeza del final y la anticipación del vacío, creo poder decir que no he elegido la vía de la facilidad.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

El tema de conversación favorito de Marguerite y mío es el amor. ¿Qué es? ¿Cómo amaremos nosotras? ¿A quién? ¿Cuándo? ¿Por qué? Hay divergencia de opiniones. Curiosamente, Marguerite tiene una visión intelectual del amor, mientras que yo soy una romántica empedernida. Ella ve en el amor el fruto de una elección racional (en plan www.nuestrosgustos.com), mientras que para mí nace de una pulsión deliciosa. En cambio estamos de acuerdo en una cosa: amar no debe ser un medio, sino un fin.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

¿Cómo surge el Arte? Nace de la capacidad que tiene la mente de esculpir el ámbito sensorial. ¿Qué hace el Arte por nosotros? Da forma y hace visibles nuestras emociones y, al hacerlo, les atribuye este sello de eternidad que llevan todas las obras que, a través de una forma particular, saben encarnar el universo de los afectos humanos.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

¡La codicia humana! No podemos dejar de desear, y ello nos magnifica y nos mata. ¡El deseo! Nos empuja y nos crucifica, llevándonos cada día al campo de batalla donde, la víspera, fuimos derrotados, pero que, al alba, de nuevo se nos antoja terreno de conquistas; nos hace construir, aunque hayamos de morir mañana.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Pronto aspiramos a un placer sin búsqueda, soñamos con un estado feliz que no tendría comienzo ni final y en el que la belleza ya no sería fin ni proyecto, sino que devendría la evidencia misma de nuestra naturaleza. Pues bien, ese estado es el Arte. Pues el Arte es la emoción sin el deseo.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Como todo el mundo sabe, la diplomacia fracasa siempre cuando las fuerzas que se enfrentan están equilibradas. Nunca se ha visto a uno más fuerte aceptar las propuestas diplomáticas del más débil.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Qué arrogancia esta de los hombres que piensan que pueden forzar la naturaleza, escapar a su destino de insignificancias biológicas... Y qué ceguera tienen también con respecto a la crueldad o la violencia de sus propias maneras de vivir, de amar, de reproducirse y de hacer la guerra a sus semejantes... Yo en cambio pienso que sólo se puede hacer una cosa: dar con la tarea para la cual hemos nacido y llevarla a cabo como mejor podamos, con todas nuestras fuerzas, sin buscarle tres pies al gato y sin creer que nuestra naturaleza animal tiene algo de divino. Sólo así tendremos el sentimiento de estar haciendo algo constructivo en el momento en que venga a buscarnos la muerte. La libertad, la decisión, la voluntad, todo eso no son más que quimeras. Creemos que podemos hacer miel sin compartir el destino de las abejas; pero también nosotros no somos sino pobres abejas destinadas a llevar a cabo su tarea para después morir.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

¿Para qué sirve la inteligencia si no es para servir? Y no hablo de esta falsa servidumbre que es la de los altos funcionarios y que exhiben con orgullo como señal de su virtud: ésta es una humildad de fachada que no es sino vanidad y desdén.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Quizá estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Si quieres cuidar de ti cuida de los demás y sonríe o llora por ese cambio radical del destino.
“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

Basta haber experimentado una vez que se puede estar ciego a plena luz del día y ver en la oscuridad para plantearse la cuestión de la visión. Por usted, a partir de ahora buscaré los siempres en los jamases. La belleza en este Mundo.

“La elegancia del erizo” Muriel Barbery

sábado, 16 de julio de 2016

“Cuentos de amor de locura y de muerte” Horacio de Quiroga


"Nada hay más bello y que fortalezca más en la vida, que un puro recuerdo".
“Cuentos de amor de locura y de muerte” Horacio de Quiroga

                Cuando se traspasa cierto límite de respeto al varón, la mujer puede llegar a decir a su marido cosas increíbles.
“Cuentos de amor de locura y de muerte” Horacio de Quiroga

                Flaqueza en el Monte de los Olivos, o momento vil en un hombre que no lo es, llevan al mismo fin: ansia de sacrificio, de reconquista más alta del propio valer. Y luego la inmensa sed de ternura, de borrar beso tras beso las lágrimas de la mujer adorada, cuya primera sonrisa tras la herida que le hemos causado es la más bella luz que pueda inundar un corazón de hombre.
“Cuentos de amor de locura y de muerte” Horacio de Quiroga

                No había vuelto a verla. Era para mí como un primer amor, con todo el encanto dignificante que un idilio virginal tiene para el hombre hecho que después amó cien veces… Si usted es querido alguna vez como yo lo fui, y ultraja como yo lo hice, comprenderá, toda la pureza que hay en mi recuerdo.
“Cuentos de amor de locura y de muerte” Horacio de Quiroga
               
                A los tres meses de casados, Mazzini y Berta orientaron su estrecho amor de marido y mujer, y mujer y marido, hacia un porvenir mucho más vital: un hijo ¿Qué mayor dicha para dos enamorados que esa honrada consagración de su cariño, libertado ya del vil egoísmo de un mutuo amor sin fin ninguno y, lo que es peor para el amor mismo, sin esperanzas posibles de renovación?
“Cuentos de amor de locura y de muerte” Horacio de Quiroga

                Desde el primer disgusto emponzoñado habíase perdido el respeto; y si hay algo a que el hombre se siente arrastrado con cruel fruición, es, cuando ya se comenzó, a humillar del todo a una persona.
“Cuentos de amor de locura y de muerte” Horacio de Quiroga

                No era la enfermedad, sino la situación lo que les parecía horrible.
“Cuentos de amor de locura y de muerte” Horacio de Quiroga

sábado, 11 de junio de 2016

“La Tregua” Mario Benedetti


A veces hacíamos cuentas. Nunca alcanzaba. Acaso mirábamos demasiado los números, las sumas, las restas, y no teníamos tiempo de mirarnos nosotros.
“La Tregua” Mario Benedetti

Francamente, no sé si creo en Dios. A veces imagino que, en el caso de que Dios exista, no habría de disgustarle esta duda. En realidad, los elementos que él (¿o Él?) mismo nos ha dado (raciocinio, sensibilidad, intuición) no son en absoluto suficientes como para garantizarnos ni su existencia, ni su no existencia. Gracias a una corazonada, puedo creer en Dios y acertar, o no creer en Dios y también acertar. ¿Entonces? Acaso Dios tenga un rostro de croupier y yo sólo sea un pobre diablo que juega a rojo cuando sale negro, y viceversa.
“La Tregua” Mario Benedetti

Me sentía con impulso para empezar y llevar a cabo algo grande, para ser útil a muchos, para enderezar las cosas. No puede decirse que fuera la mía una actitud cretinamente egocéntrica. Aunque me hubiera gustado recibir la aceptación y hasta el aplauso ajeno, creo que mi primer objetivo no era usar de los otros, sino serles de utilidad.
“La Tregua” Mario Benedetti

Yo mismo he fabricado mi rutina, pero por la vía más simple: la acumulación. La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos la postergación, que al fin de cuentas es un arma terrible y suicida.
“La Tregua” Mario Benedetti

Entonces dije: ¿Sabe que usted es culpable de una de las crisis más importantes de mi vida? Preguntó: ¿Económicas?, y todavía reía. Contesté: No, sentimental y se puso seria.
“La Tregua” Mario Benedetti

Porque la vida es muchas cosas (trabajo, dinero, suerte, amistad, salud, complicaciones), pero nadie va a negarme que cuando pensamos en esa palabra Vida, cuando decimos, por ejemplo, que nos aferramos a la vida, la estamos asimilando a otra palabra más concreta, más atractiva, más seguramente importante: la estamos asimilando al Placer. Pienso en el placer (cualquier forma de placer) y estoy seguro de que eso es vida.
“La Tregua” Mario Benedetti

Porque la experiencia es buena cuando viene de la mano del vigor; después, cuando el vigor se va, uno pasa a ser una decorosa pieza de museo, cuyo único valor es ser un recuerdo de lo que se fue.
“La Tregua” Mario Benedetti

La teoría de ella, la gran teoría de su vida, la que la mantiene en vigor es que la felicidad, la verdadera felicidad, es un estado mucho menos angélico y hasta bastante menos agradable de lo que uno tiende siempre a soñar. Ella dice que la gente acaba por lo general sintiéndose desgraciada, nada más que por haber creído que la felicidad era una permanente sensación de indefinible bienestar, de gozoso éxtasis, de festival perpetuo. No, dice ella, la felicidad es bastante menos (o quizá bastante más, pero de todos modos otra cosa) y es seguro que muchos de esos presuntos desgraciados son en realidad felices, pero no se dan cuenta, no lo admiten, porque ellos creen que están muy lejos del máximo bienestar.
“La Tregua” Mario Benedetti

En las oficinas no hay amigos; hay tipos que se ven todos los días, que rabian juntos o separados, que hacen chistes y se los festejan, que se intercambian sus quejas y se transmiten sus rencores, que murmuran del Directorio en general y adulan a cada director en particular. Esto se llama convivencia, pero sólo por espejismo la convivencia puede llegar a parecerse a la amistad.
“La Tregua” Mario Benedetti

Y qué alivio reírse, incluso cuando hay que aguantar la risa porque allá en el fondo ha asomado el gerente su cara de sandía, qué desquite contra la rutina, contra el papeleo, contra esa condena que significa estar ocho horas enredado en algo que no importa, en algo que hace hinchar las cuentas bancarias de esos inútiles que pecan por el mero hecho de vivir, de dejarse vivir, de esos inanes que creen en Dios sólo porque ignoran que hace mucho tiempo que Dios ha dejado de creer en ellos.
“La Tregua” Mario Benedetti

Las buenas señoras dicen, con su habitual sentido de la economía psicológica, que no van al cine a ver películas tristes porque bastante amarga es la vida. Y tienen algo de razón: bastante amarga es la vida como para que, además, nos pongamos plañideros o mimosos o histéricos, sólo porque algo se puso en nuestro camino y no nos deja proseguir nuestra excursión hacia la dicha, que a veces está al lado del desatino.
“La Tregua” Mario Benedetti

“No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera”. Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir.
“La Tregua” Mario Benedetti

Una vez, hace muchos años, le oí decir al más viejo de ellos: El gran error de algunos hombres de comercio es tratar a sus empleados como si fueran seres humanos. Nunca me olvidé ni me olvidaré de esa frasecita, sencillamente porque no la puedo perdonar. No sólo en mi nombre, sino en nombre de todo el género humano. Ahora siento la fuerte tentación de dar vuelta la frase y pensar: El gran error de algunos empleados es tratar a sus patrones como si fueran personas. Pero me resisto a esa tentación. Son personas. No lo parecen, pero son. Y personas dignas de una odiosa piedad, de la más infamante de las piedades, porque la verdad es que se forman una cáscara de orgullo, un repugnante empaque, una sólida hipocresía, pero en el fondo son huecos. Asquerosos y huecos. Y padecen la más horrible variante de la soledad: la soledad del que ni siquiera se tiene a sí mismo.
“La Tregua” Mario Benedetti

Cuando uno permanece mucho tiempo solo, cuando pasan años y años sin que el diálogo vivificante y buceador lo estimule a llevar esa modesta civilización del alma que se llama lucidez hasta las zonas más intrincadas del instinto, hasta esas tierras realmente vírgenes, inexploradas, de los deseos, de los sentimientos, de las repulsiones, cuando esa soledad se convierte en rutina, uno va perdiendo inexorablemente la capacidad de sentirse sacudido, de sentirse vivir.
“La Tregua” Mario Benedetti

Yo necesito un Dios con quien dialogar, un Dios en quien pueda buscar amparo, un Dios que me responda cuando lo interrogo, cuando lo ametrallo con mis dudas. Si Dios es la Totalidad, la Gran Coherencia, si Dios es sólo la energía que mantiene vivo el Universo, si es algo tan inconmensurablemente infinito, ¿qué puede importarle de mí, un átomo malamente encaramado a un insignificante piojo de su Reino? No me importa ser un átomo del último piojo de su Reino, pero me importa que Dios esté a mi alcance, me importa asirlo, no con mis manos, claro, ni siquiera con mi razonamiento. Me importa asirlo con mi corazón.
“La Tregua” Mario Benedetti

  Pero una cosa es cierta: no me atrevo a juzgarte. Sé que cuando uno ve las cosas desde fuera, cuando uno no se siente complicado en ellas, es muy fácil proclamar qué es lo malo y qué es lo bueno. Pero cuando uno está metido hasta el pescuezo en el problema (y yo he estado muchas veces así), las cosas cambian, la intensidad es otra, aparecen hondas convicciones, inevitables sacrificios y renunciamientos que pueden parecer inexplicables para el que sólo observa.
“La Tregua” Mario Benedetti

Hay gente que entiende lo que está pasando, que cree que es absurdo lo que está pasando, pero se limitan a lamentarlo. Falta pasión, ése es el secreto de este gran globo democrático en que nos hemos convertido. Durante varios lustros hemos sido serenos, objetivos, pero la objetividad es inofensiva, no sirve para cambiar el mundo, ni siquiera para cambiar un país de bolsillo como éste. Hace falta pasión, y pasión gritada, o pensada a los gritos, o escrita a los gritos. Hay que gritarle en el oído a la gente, ya que su aparente sordera es una especie de autodefensa, de cobarde y malsana autodefensa. Hay que lograr que se despierte en los demás la vergüenza de sí mismos, que se sustituya en ellos la autodefensa por el autoasco. El día en que el uruguayo sienta asco de su propia pasividad, ese día se convertirá en algo útil.
“La Tregua” Mario Benedetti

Siente que su corazón es una cosa enorme que empieza en el estómago y acaba en la garganta. Se siente desgraciado, y feliz de sentirse desgraciado. Yo sé qué horrible es eso. Hablaba como si se hubiera reencontrado con un antiguo confidente, pero también hablaba con algo más que su dolor actual.
 “La Tregua” Mario Benedetti

Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más.

“La Tregua” Mario Benedetti

lunes, 9 de mayo de 2016

"Entre el cielo y la tierra" María Vallejo-Nágera


          Qué curioso es el comportamiento humano. Cuando a una persona le ocurre algo extraordinario que abarca un espacio más allá de su propio entendimiento, como es el hecho de ver, por ejemplo, un espectro, lo primero que piensa es que ha perdido la cordura. Entonces una irremediable vergüenza se apodera de él y decide guardarlo en secreto bajo la llave de un terco silencio.
"Entre el cielo y la tierra" María Vallejo-Nágera

Dios no nos desea nada que nos perjudique: ni sufrimientos, penalidades, dolor y tragedias. Todo lo malo proviene del hombre, no de Dios. Él sólo respeta la libertad humana.
"Entre el cielo y la tierra" María Vallejo-Nágera

De todas las oraciones, la más meritoria, la más aceptable a ojos de Dios, es aquella que ofrecemos por los difuntos, porque en ella se implican todos los esfuerzos de la caridad, tanto a nivel físico como espiritual.
"Entre el cielo y la tierra" María Vallejo-Nágera

¡Cómo se pena cuando se pierde a un ser querido! ¿Te acuerdas de lo que sufrí cuando «X» murió? ¡Ah, qué dolor tan amargo sintió mi alma! Lloré durante meses y su ausencia parecía que dejaría un hueco en mi vida incapaz de rellenarse con nada. Ni las amistades, ni los deportes, ni el cariño de mis maravillosos cuatro hijos pudieron aliviar mi desconsuelo. Y es que una persona, cuando pierde a un ser al que ha amado, queda desamparada y hundida en la mayor miseria emocional.
"Entre el cielo y la tierra" María Vallejo-Nágera

domingo, 10 de abril de 2016

"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu


      ¡Qué diferente es surfear la vida por encima de sus olas a vivir sumergido, siempre medio ahogado, vapuleado por las corrientes marinas!
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Pensar exageradamente, anticipar situaciones negativas tremendistas nunca es una buena estrategia de resolución de problemas. Cada situación merece una ponderación adecuada, lo más realista posible, y eso nos ayudará a resolver cada situación de la vida. Deprimirse, estresarse, llenarse de rabia son actitudes que no contribuyen en nada al éxito, a nivel práctico, cuando sostenemos ideas irracionales -y emociones exageradas- suele pasarnos que intentamos «matar moscas a cañonazos», esto es, aplicamos soluciones exageradas a problemas pequeños, y el remedio acaba siendo peor que la enfermedad: destrozamos la casa y la mosca sigue aleteando alegremente.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

El catastrofismo nos puede llegar a meter en un mundo horroroso que sólo cabe en una mente fantasiosa, pero que no existe en la realidad. Hay personas que viven cada semana anticipando tantos desastres que pierden la salud, no sólo mental sino también física. Muchos casos de fibromialgia y dolor crónico se deben a esas estructuras psíquicas que acaban agotando el cuerpo como si éste hubiese estado internado en un campo de concentración nazi.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Aprender a evaluar lo que nos sucede con realismo y objetividad nos hace más fuertes y tranquilos.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

La felicidad implica disfrutar de los deseos sin apegarse a ellos, sabiendo que son meras formas de divertirse, pero en ningún caso, necesidades reales. Necesitamos muy poco para estar bien. Cada necesidad inventada es una fuente de debilidad.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

«Si deseo mucho algo, lo conseguiré». Esta idea es falsa y nociva. Incluso existe un libro que ocupa, año tras año, las listas de los más vendidos llamado "El Secreto" que sostiene esta idea irracional. Esta creencia no sólo es falsa, sino que produce un trastorno psicológico llamado obsesión.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Yo no estoy ni a favor ni en contra de la cirugía estética, pero creo que nadie debería operarse simplemente por un complejo. Está bien hacerlo porque a uno le apetezca, pero no por temor al rechazo. Ese miedo hay que superarlo en el terreno de la mente y no del bisturí.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Desear no tiene nada de malo. Poseer tampoco. Siempre y cuando no creamos que todo ello son necesidades. Si yo tuviese un Ferrari, lo conduciría con gusto. Me iría a pasear con él por las montañas escuchando buena música. Pero si me lo roban, no derramaré ni una sola lágrima por él porque simplemente sé que no lo necesito para ser feliz. Ésa es la única forma razonable de desear en esta vida.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Enfrentarse a la realidad de la impermanencia de todas las cosas, a la inevitabilidad de la muerte; aceptar este hecho natural, inevitable e incluso bueno, es sano a nivel psicológico porque nos permite quitarle gravedad a todo. La muerte lo relativiza todo, como dicen. Pensar en la propia muerte es uno de los mejores mecanismos para madurar y tranquilizarse, para ganar fuerza emocional.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Dr.Stephen Hawking en 1963 le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica. A pesar de ello, usted ha seguido con una brillante carrera como investigador. ¿Cuál es el truco?
No tengo nada positivo que decir acerca de la enfermedad motora que padezco, pero sí que me enseñó a no compadecerme, porque hay otros peor que yo, y porque yo pude seguir con lo que quería hacer. Quejarme sería inútil y una pérdida de tiempo. Es verdad, además, que ahora soy más feliz que antes de desarrollar este mal. Yo le diría a toda la gente que lo está pasando mal que hay salida de cualquier agujero negro… porque no hay peor agujero que éste en el que yo vivo. Mis expectativas fueron reducidas a cero cuando tenía 21 años. Los médicos me diagnosticaron una enfermedad que, en la mayoría de los casos, concluye con el fallecimiento del paciente. En concreto, me dijeron que no acabaría con vida mi doctorado y desde entonces, todo me parece un extra. Aquél fue mi período oscuro, sufrí una depresión, me preguntaba por qué me tenía que pasar esto a mí, pero finalmente decidí seguir viviendo y luchar. Conocí a mi primera esposa, tuve hijos y acabé mi doctorado con un trabajo que sentó las bases matemáticas del Big Bang. Pasé de sentirme lo más bajo a ser un héroe.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

En varias ocasiones, Christopher Reeve habló de su receta para el optimismo: «Es de una importancia capital no dejarse vencer nunca por la negatividad. No sólo por salud mental, sino, literalmente, por la salud física. Porque si se deja que la negatividad campe a sus anchas, se expande. Tú tienes mucho poder sobre tu mente. Úsalo».
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

«Lo más admirable que aprendimos de papá y mamá fue que debíamos centrarnos en lo positivo, en vez de hacerlo en lo que no tenemos. Si nos concentramos en lo que poseemos y no en las carencias, se abre todo un mundo de posibilidades».
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

En ámbitos budistas se dice que el buen monje hace pocas cosas, pero las pocas que hace, las hace muy bien. Parsimoniosamente, disfrutando de cada acción, la persona madura y feliz dirige su vida como el pintor que trabaja con su lienzo: disfruta creando una obra de arte.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

El gran matemático y filósofo del siglo XVII, Blaise Pascal, dijo en una ocasión: «Todos los problemas de la humanidad proceden de la incapacidad del hombre para estarse quietecito en una habitación, sentado y tranquilo».
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

El aburrimiento placentero me hace pensar en el "dolce far niente" italiano, el dulce no hacer nada. Para la generación burguesa de las décadas de 1950 y 1960 en Roma, el hecho de no tener ninguna ocupación, dejar pasar el tiempo entre libros, arte, amor y seducción era uno de los mayores placeres de la vida. ¡Aburrirse puede ser dulcemente agradable!
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

La vergüenza es un problema mayor de lo que imaginamos. ¡Por culpa de ella, perdemos tantas oportunidades de disfrutar de la vida! Por vergüenza, dejamos de conocer personas maravillosas con las que tener un bellísimo romance. Por vergüenza, dejamos de aprender cuando no levantamos la mano para admitir que no entendemos. Por vergüenza…, siempre por la estúpida vergüenza, perdemos tanto… Ya lo decía el escritor Jean de La Fontaine: «La vergüenza de confesar el primer error, hace cometer muchos otros».
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

La mejor filosofía personal es aquella que sostiene que todos tenemos el mismo valor, independientemente de nuestro sueldo, habilidades o imagen. Lo importante es nuestra capacidad de amar, y ello está disponible para todos por igual.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Si lo pensamos bien, cada uno de nosotros tenemos unos puntos fuertes y otros débiles. ¡No existe la perfección! Y no podemos exigir a nuestros amigos y familiares que sean perfectos. Cuando lo hacemos, nos indignamos con facilidad y tenemos la tentación de descartar a personas muy valiosas. Y, a veces, de tanto descartar nos quedamos solos. ¡Qué paradoja: de tanto buscar la mejor compañía nos quedamos más solos que la una!
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Si estamos sanos, si somos fuertes, todos podemos estar bien con la persona que tenemos al lado pese a sus defectos, porque no hay defecto tan grave como para hacernos realmente infelices.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Es mejor sugerir que exigir el cambio en los demás. Pues quejarse es la mejor forma de arruinar una relación.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

El amor, las ganas de colaborar y divertirse y el aprendizaje pueden modelar la conducta de los demás mucho mejor que la aplicación de sistemas justicieros como el castigo o el premio.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Desde la década de 1950, cada vez tenemos más. El progreso material aumenta y nos ofrece inagotables oportunidades de consumo. Todo empezó hacia la de 1960, cuando aparecieron los supermercados, lugares donde realizar supercompras. En los setenta, se inventó el concepto de usar y tirar. En los ochenta, apareció el ocio masivo, los viajes alrededor del mundo y la «calidad de vida» representada por el hecho de tener una segunda residencia. En los noventa, se pusieron en el mercado la belleza física y la juventud a través de la cirugía estética. En la década de 2000, el conocimiento y la comunicación constante y global, y la posibilidad de elevarlo todo al cubo a través de la especulación inmobiliaria. En la próxima década, creo que se venderá ya la inmortalidad a través de la medicina genética, a base de células madre y otros métodos superavanzados. ¡El progreso a toda máquina!
Y, sin embargo, a pesar de todos estos «avances», hay signos de un galopante retroceso en nuestro bienestar real. Y uno de los principales es el malestar emocional: un hecho muy significativo es que no dejan de incrementarse los índices de depresión, ansiedad y suicidio.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Las personas lógicas trabajan sólo para divertirse, para realizarse, para disfrutar… y para ellas el estrés es casi inexistente. Y esto lo consiguen porque sostienen la creencia racional de que el trabajo -de cualquiera- nunca es demasiado importante. No lo necesitan. Simplemente, es una fuente de gratificación.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

En nuestra sociedad, existe la idea de que los ancianos son unos seres incapaces que siempre necesitan la ayuda de los demás para subsistir. De hecho, impera la creencia de que las personas con alguna debilidad o incapacidad tienen muchas dificultades para realizarse como personas: los ciegos, los enfermos, los que no pueden caminar… Y, una y otra vez, vemos que eso no es así. Las oportunidades de hacer cosas valiosas es enorme en prácticamente todas las circunstancias.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Los padres ancianos se las pueden arreglar muy bien sin sus hijos. Dicho de otra forma: no necesitan tanto a los hijos como éstos, muchas veces, se imaginan. Cuando transmitimos a nuestros mayores que «necesitan» de nuestros cuidados y atenciones les estamos contagiando la absurda idea de que son débiles e incapaces de ser felices por su cuenta.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

La gente que nos rodea no siempre necesita nuestras atenciones. Devolvámosles la fuerza y la responsabilidad sobre su vida para que gocen de sus capacidades.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Los seres humanos tendemos a imaginar situaciones ideales -que sólo existen en nuestra mente- y luego nos enfadamos o entristecemos si no se cumplen. Empezamos diciéndonos, ilusionados: «Qué bien estaría si todo el mundo me tratase con amabilidad», y acabamos quejándonos amargamente: «¡Qué asco que la gente sea tan maleducada!». Esa falta de aceptación de la realidad es la base de la infelicidad.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Muchas veces añadimos «sufrimiento» al «dolor» cuando nos lamentamos por estar enfermos. El malestar psicológico amplifica entonces el dolor hasta hacerlo casi insoportable. Si aprendemos a atajar la parte emocional del dolor, éste se puede reducir en un 90 %.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Distanciarnos de nosotros mismos es muy útil porque dejamos de preocuparnos tanto por nuestro destino y podemos empezar a vivir el presente.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Sari era un buen hombre con aspiraciones espirituales sinceras y se había propuesto llevar a cabo una larga peregrinación a Benarés para bañarse en el Ganges. Antes de partir, se encontró con un maestro que le preguntó:
- ¿Para qué quiere ir allí?
- Para ponerme en contacto con Dios -repuso.
El maestro le ordenó:
- Dame ahora mismo todo el dinero que llevas para el viaje.
Sari le entregó el dinero, el maestro se lo guardó en el bolsillo, y dijo:
- Sé que habrías acudido a Benarés y te hubieses lavado en el Ganges. Pues bien, en lugar de eso, lávate con el agua que llevo en mi cantimplora.
Sari tomó el agua y se lavó la cara y las orejas. El maestro, satisfecho, declaró a continuación:
- Ahora ya has conseguido lo que te proponías. Ya puedes regresar a tu casa con el alma serena, aunque antes quiero decirte algo más. Desde que fue construido Benarés, Dios no ha morado allí ni un solo minuto. Pero desde que fue creado el corazón del hombre, Dios no ha dejado de habitar en él ni un solo instante. Ve a tu casa y medita. Y, siempre que lo necesites, viaja a tu propio corazón.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

La felicidad no depende de logros o situaciones ideales, sino de nuestra salud mental.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Hay que dejar de mirar al pasado con nostalgia. Aquel tiempo pasado no fue mejor, es una ficción de nuestra mente. La única diferencia es que en «aquel pasado» no mirábamos al «pasado».
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

Tenemos una gran capacidad para apreciar la belleza de cualquier cosa y de cualquier lugar. Valoremos lo que tenemos cerca: es más fácil y ecológico que ansiar paraísos lejanos.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

En un mundo impermanente como el nuestro, en el que todos moriremos pronto, nada es realmente dramático.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

La forma efectiva de superar los miedos no es enfrentarse a ellos, sino comprender que no hay nada que temer.
"El Arte de no amargarse la vida" Rafael Santandreu

                

sábado, 19 de marzo de 2016

"Juan Salvador Gaviota" Richard Bach


Juan Gaviota descubrió que el aburrimiento y el miedo y la ira, son las razones por las que la vida de una gaviota es tan corta, y al desaparecer aquellas de su pensamiento, tuvo por cierto una vida larga y buena.
"Juan Salvador Gaviota" Richard Bach

¿Tienes idea de cuántas vidas debimos cruzar antes de que lográramos la primera idea de que hay más en la vida que comer, luchar o alcanzar poder en la Bandada? ¡Mil vidas, Juan, diez mil! Y luego cien vidas más hasta que empezamos a aprender que hay algo llamado perfección, y otras cien para comprender que la meta de la vida es encontrar esa perfección y reflejarla. La misma norma se aplica ahora a nosotros, por supuesto: elegimos nuestro mundo venidero mediante lo que hemos aprendido de éste. No aprendas nada, y el próximo será igual que éste, con las mismas limitaciones y pesos de plomo que superar.
"Juan Salvador Gaviota" Richard Bach

La única Ley verdadera es aquella que conduce a la libertad.
"Juan Salvador Gaviota" Richard Bach

Por cierto que no se debe amar el odio y el mal. Tienes que practicar y llegar a ver a la verdadera gaviota, ver el bien que hay en cada una, y ayudarlas a que lo vean en sí mismas. Eso es lo que quiero decir por amar.
"Juan Salvador Gaviota" Richard Bach

domingo, 7 de febrero de 2016

"Cuentos para pensar" Jorge Bucay



          El árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo. En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después. Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.

Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos.
Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles.
Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.
Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos. Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.
Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez cegadora.
Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos... Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Yo no puedo controlar la actitud de todos a mi alrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré que decidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Cuando uno se enamora en realidad no ve al otro en su totalidad, sino que el otro funciona como una pantalla donde el enamorado proyecta sus aspectos idealizados.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, son más duraderos y están anclados a la percepción de la realidad externa. La construcción del amor empieza cuando puedo ver al que tengo enfrente, cuando descubro al otro. Es allí cuando el amor reemplaza al enamoramiento.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

"El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidad reconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera un doble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos que corresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser. En el enamoramiento hay un yo me amo al verme reflejado en vos." Mauricio Abadi.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar...
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay