domingo, 7 de febrero de 2016

"Cuentos para pensar" Jorge Bucay



          El árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo. En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después. Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.

Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos.
Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles.
Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.
Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos. Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.
Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez cegadora.
Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos... Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Yo no puedo controlar la actitud de todos a mi alrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré que decidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Cuando uno se enamora en realidad no ve al otro en su totalidad, sino que el otro funciona como una pantalla donde el enamorado proyecta sus aspectos idealizados.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, son más duraderos y están anclados a la percepción de la realidad externa. La construcción del amor empieza cuando puedo ver al que tengo enfrente, cuando descubro al otro. Es allí cuando el amor reemplaza al enamoramiento.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

"El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidad reconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera un doble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos que corresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser. En el enamoramiento hay un yo me amo al verme reflejado en vos." Mauricio Abadi.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias.
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay

La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar...
"Cuentos para pensar" Jorge Bucay


sábado, 9 de enero de 2016

"Buscando a Alaska" John Green



Karl Marx llamó a la religión “el opio de las masas”. El budismo, sobre todo de la manera como se practica popularmente, promete mejoría a través del karma. El Islam y el cristianismo prometen el paraíso eterno a los fieles. Y ése es un opiato poderoso, sin duda, la esperanza de una mejor vida posterior. Pero hay una historia sufí que desafía la noción de que la gente cree únicamente porque necesita un opiato. A Rabe’a al-Adiwiyah, una gran mujer santa del sufismo, se le vio correr por las calles de su pueblo, Basra, cargando una antorcha en una mano y una cubeta de agua en la otra. Cuando alguien le preguntó qué hacía, respondió: “Voy a verter esta cubeta de agua sobre las llamas del infierno; luego usaré esta antorcha para quemar las puertas del paraíso para que la gente no ame a Dios por desear el cielo ni por temor al infierno, sino porque es Dios”.
La mujer, siempre tan fuerte que hace arder el cielo e inunda el infierno.
"Buscando a Alaska" John Green

Un koan es como una adivinanza que se supone debe ayudarte a alcanzar la iluminación en el budismo zen. En mi respuesta, escribí sobre un tipo, Banzan, que iba caminando un día por el mercado cuando oyó a alguien pedirle a un carnicero su mejor trozo de carne. El carnicero contestó: “Todo lo que hay en mi tienda es lo mejor. No puedes encontrar un trozo de carne que no sea el mejor”. Al oír esto, Banzan entendió que no hay mejor ni peor, que esos juicios no tienen un significado real porque sólo existe lo que existe y ¡zas! alcanzó la iluminación.
"Buscando a Alaska" John Green

“Todo lo que se une se deshace”, —dijo el Anciano—. Todo. La silla sobre la cual estoy sentado fue labrada; por lo tanto, se deshará. Yo me desharé, probablemente antes que esta silla. Y ustedes se desharán. Las células, los órganos y aparatos que los conforman se juntaron, crecieron y por ende, deberán deshacerse. El Buda sabía una cosa que la ciencia no probó sino hasta milenios después de su muerte: la entropía se incrementa. Las cosas se deshacen.
“Todos nos vamos”, pensé, y se aplica a las tortugas y a los cuellos de tortuga, a Alaska la joven y a Alaska el lugar, porque nada puede durar, ni siquiera la tierra misma. El Buda dijo que el sufrimiento era causado por el deseo, habíamos aprendido, y que el cese del deseo significaba el cese del sufrimiento. Al dejar de desear que las cosas no se deshicieran, dejabas de sufrir cuando lo hacían.
"Buscando a Alaska" John Green

“La parte más difícil de hacer travesuras”, me dijo Alaska una vez, “es no poder confesar”.
"Buscando a Alaska" John Green

Mahoma, Jesucristo y el Buda... soy de la creencia que debemos concluir que cada uno trajo un mensaje de esperanza radical. A la Arabia del siglo VII, Mahoma trajo la promesa de que cualquiera podía encontrar satisfacción y vida eterna mediante la fidelidad al único Dios verdadero. El Buda ofrecía la esperanza de que el sufrimiento pudiera trascenderse. Jesús trajo el mensaje de que el último sería el primero, que incluso los recaudadores de impuestos y los leprosos, los parias, podían tener esperanzas.
Y, por ende, esa es la pregunta con la que los dejo para este examen final: ¿Cuál es su razón para tener esperanza?
"Buscando a Alaska" John Green

Al principio pensé que estaba solamente muerta. Solo oscuridad. Solo un cuerpo al que se estaban comiendo los bichos. Pensé mucho en ella de esa manera, como si fuera el almuerzo de alguien. Lo que había sido ella, los ojos verdes, la sonrisa medio burlona, las curvas suaves de sus piernas, pronto serían nada, solo los huesos que nunca vi. Pensé en el lento proceso de convertirse en huesos y luego en fósil y luego en carbón, el cual, millones de años después, sería extraído de las minas por los humanos del futuro. Ellos calentarían sus hogares con ella y ella sería el humo que saldría ondulante de una chimenea, recubriendo la atmósfera. A veces pienso todavía que quizá la “vida después de la vida” es solo algo que inventamos para aminorar el dolor de la pérdida, para volver soportable nuestro tiempo en el laberinto. Quizá era solo materia y la materia se recicla.
"Buscando a Alaska" John Green

Cuando los adultos dicen: ‘Los adolescentes piensan que son invencibles’, con esa sonrisa mañosa y estúpida en sus rostros, no saben cuán en lo correcto están. Necesitamos no perder nunca la esperanza, porque nunca nos podemos romper de manera irreparable. Pensamos que somos invencibles porque lo somos. No podemos nacer y no podemos morir. Como toda la energía, solo podemos cambiar formas, tamaños y manifestaciones. Ellos olvidan eso al envejecer. Temen perder y fracasar. Pero esa parte nuestra, más grande que la suma de nuestras partes, no puede nacer y no puede morir, así que no puede fracasar.

"Buscando a Alaska" John Green